Se disparan las bajas por depresión entre docentes
Fuente:20
minutos. María Pellicer
A mediados
del curso pasado ya había más que en todo 2005/2006. Los
afectados tienen de 45 a 65 años. Entre las causas, la pérdida
de autoridad.
Cada vez son
más los profesores con la salud afectada por el trabajo y cada
vez son más los que se piden bajas por depresión, estrés y
ansiedad. De hecho, faltar al trabajo por enfermedad
psiquiátrica va cada año en aumento.
En 2005/2006 fueron 568 los docentes que se pidieron la baja por
este motivo. A mitad del curso pasado esta cifra ya se había
superado: llegaba a los 571. Es decir, la depresión afecta ya al
4,1% de los 13.873 funcionarios de Primaria y de Secundaria.
Entre 45 y 65 años
«El estrés, la depresión o ansiedad afectan sobre todo a
docentes con edades comprendidas entre los 45 y los 65 años»,
explica Pedro Riquelme, del sindicato CC OO.
Están quemados en su trabajo porque «cada vez hay más niños en
las aulas y muchos, desmotivados. Lo normal es que en una clase
sean 15 alumnos, no 30. Además, la autoridad del profesor ha
sufrido una progresiva desmejora», dice Riquelme.
Según un informe de la Consejería de Educación, los trastornos
psiquiátricos son la segunda causa de baja laboral más común
entre maestros de Primaria en la Región. La primera son las
enfermedades respiratorias (1.021 bajas el curso pasado frente a
las 862 del anterior).
Traumatismos y enfermedades osteomusculares son otras de las
enfermedades comunes por las que los profesores se piden la
baja.
Síndrome de desgaste
Los
profesores que piden la baja por estrés, depresión o ansiedad
sufren el síndrome de desgaste profesional, que padecen los
profesionales que trabajan cara a cara con los usuarios como
médicos, periodistas... Este síndrome se caracteriza por un
agotamiento emocional del trabajador y se manifiesta a los 10 ó
15 años de actividad profesional si los resultados no se
corresponden con el esfuerzo empleado en su trabajo.
Así lo viven los afectados
Aristea
Cortés. Maestra en baja por depresión
«Quieren jubilarme»
Lleva 38 años como maestra y ya en 1998 tuvo que pedirse su
primera baja por depresión. «Tenía niños ‘espías’ que exageraban
los castigos que ponía para que se portaran bien como mandarlos
al pasillo», cuenta Aristea Cortés. Ahora lleva desde septiembre
de baja por las quejas de la madre de un niño de diez años, «que
no paraba de hablar», asegura. Aristea afirma que la dirección
de su colegio no le dejó seguir con su curso porque «era muy
rígida». Quieren jubilarle pero ella quiere seguir trabajando.
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