HABLEMOS SOBRE...EL ATAQUE DE PÁNICO

 

Estoy asustado y creo que me va a dar un ataque al corazón. Por los temblores, la respiración rápida y la gran cantidad de sudor. Además tengo dolor en el pecho y siento que el corazón late rapida y fuertemente. Creo que me voy a morir pero nunca sucede. . ."

 

¿Qué es el ataque de pánico?

 

El ataque de pánico, es la principal característica del trastorno de pánico. Es un período de miedo o malestar

intenso que aparece de manera repentina. Esto sucede a menudo en lugares familiares, donde pareciera no haber

nada que amenace a la persona.

 

Cuando ocurre el individuo se siente como si realmente estuviera amenazado con el cuerpo reaccionando de acuerdo a esta creencia.

 

Por lo general, los ataques de pánico se clasifican como parte de un trastorno de pánico, si ocurren más de una

vez y si están acompañados de por lo menos cuatro de los siguientes síntomas:

  • Sudor

  • Falta de aire

  • Latidos rápidos o agitados

  • Dolor de pecho

  • Sensación de mareo

  • Sensación de ahogo o asfixia

  • Sensación de aturdimiento u hormigueo

  • Escalofríos o golpes de calor

  • Desmayo

  • Temblores

  • Náuseas o dolores abdominales

  • Sentimiento de irrealidad o desconexión

  • Temor a perder el control, “enloquecer” o morir

El malestar y la sensación de peligro que trae el ataque son tan intensos que las personas que sufren un trastorno

de pánico a menudo creen que están sufriendo un ataque al corazón o una enfermedad que pone en riesgo su

vida.

 

Pánico sin control: La triple amenaza

 

Los ataques de pánico son eventos psicológicos que con frecuencia impulsan a la persona a buscar atención

médica. Sin embargo, si le dicen que no tiene ningún problema o que el problema es psiquiátrico, el paciente

puede sentirse frustrado o avergonzado y no buscar más ayuda. Esto puede tener tres consecuencias:

 

Ansiedad anticipatoria: Lo que dispara este estado es pensar sobre la posibilidad de sufrir un ataque de pánico.

Una vez que se desarrolla, la ansiedad anticipatoria puede provocar el recluirse soportar los ataques en soledad,

donde no tiene la posibilidad de escapar ni de recibir ayuda.

 

Aislamiento. Es posible que las personas que sufren de ataques de pánico suspendan las actividades que parecen

provocar los ataques, por ejemplo, ir al parque, conducir, usar ascensores o hacer algo que les provoque miedo.

A pesar de que la evasión puede ayudar de forma transitoria al miedo del ataque y la pérdida de control, hace casi

imposible llevar una vida normal. Además no impide que los ataques continúen produciéndose.

 

Agorafobia. La agorafobia es el miedo de estar en lugares públicos y abiertos sin escape. La agorafobia con

frecuencia acompaña del trastorno de pánico. Puede provocar que las personas que sufren de un trastorno de

pánico eviten los lugares públicos, las multitudes o viajar en autobús o avión. Este patrón puede empeorar hasta

el punto que la persona no quiera salir de su casa.

 

Incidencia y frecuencia

 

Casi el doble de mujeres que hombres sufren de trastornos de pánico. Sin embargo, no hay diferencia en la

frecuencia entre personas de diferente origen étnico, económico y geográfico. Por lo general, comienza cuando

el paciente tiene alrededor de 20 años. A veces aparece después de una situación estresante. Sin embargo, en la

mayoría de los casos, las personas no pueden relacionar su primer ataque con ninguna situación de su vida.

 

Según el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH), más de 3 millones de estadounidenses sufrirán de

trastorno de pánico en algún momento de sus vidas. Existe un componente genético por el que a menudo varios

miembros de una familia sufren de trastorno de pánico. Las personas con trastorno de pánico también son

propensas a sufrir otras enfermedades como la depresión, o el abuso del alcohol o las drogas. De hecho, más de

la mitad de estas personas sufrirán de depresión por lo menos una vez en sus vidas.

 

Tratamiento

 

Hay dos opciones principales de tratamiento disponibles para las personas con trastorno de pánico: medicinas y

terapia cognitiva-conductual. Ambos tratamientos tienen índices de éxito entre 60 y 90 por ciento. Ambas

opciones son igualmente eficaces y pueden elegirse de acuerdo con la preferencia del paciente.

 

La terapia cognitiva-conductual consiste en cinco principios:

 

Aprendizaje. En esta primera etapa, el terapeuta explica la enfermedad, le enseña al paciente a identificar

los síntomas y propone el plan de tratamiento.

 

Control. Los pacientes llevan un diario para controlar los ataques de pánico y registrar las situaciones

que les provocan ansiedad.

 

Respiración. El terapeuta le enseña al paciente técnicas de relajación y respiración para combatir las

reacciones físicas al ataque de pánico.

 

Replantemiento. El terapeuta ayuda al paciente a cambiar su interpretación de los síntomas físicos de

catastróficos a realistas.

 

Exposición. El terapeuta ayuda al paciente a controlarse en situaciones que provoquen ataques de pánico

este proceso se lleva cabo gradualmente.

 

Los tratamientos médicos para tratar el trastorno de pánico incluyen medicinas antidepresivas, benzodiapezinas

y otros tipos de medicamentos que han demostrado resultados favorables.

 

Los tratamientos eficaces y la investigación continua han proporcionado nuevas esperanzas para la recuperación

de esta enfermedad. La detección temprana reduce ampliamente las complicaciones del trastorno de pánico no

tratado. Con el tratamiento adecuado, las personas que sufren de trastorno de pánico pueden recuperarse y volver a realizar sus actividades cotidianas.

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